Parque de Ueno. Se hace camino al andar.

El Parque de Ueno esconde un tesoro histórico fascinante: durante el periodo Edo, prácticamente todo el terreno actual del parque formaba parte del inmenso complejo de Kan-eiji, un templo budista colosal que servía de protección espiritual a la ciudad y como mausoleo para el Shogunato Tokugawa. Aunque la mayoría de las estructuras originales se destruyeron en 1868 durante la Batalla de Ueno (Guerra Boshin), los restos y templos que quedan dispersos por el parque son de los rincones más evocadores e históricos de Tokio.

Aunque menos conocido que otros templos de Kyoto, Nikko o incluso en el mismo Tokio, merece la pena una visita.

A continuación, se detallan los templos y santuarios principales que se pueden explorar en el parque:

1. Templo Kiyomizu Kannon-dō (清水観音堂)

Fundado en 1631, este templo es uno de los edificios originales más antiguos de Tokio que ha sobrevivido milagrosamente a incendios, terremotos y guerras.

El diseño: Su llamativa estructura de madera bermellón cuenta con una plataforma flotante inspirada directamente en el famoso templo Kiyomizu-dera de Kioto.

El pino de la luna (Tsuki no matsu): Justo frente a la terraza se encuentra un pino con una rama perfectamente circular que enmarca las vistas de la ciudad de una forma muy fotogénica. Es una recreación exacta de un árbol icónico que aparecía en los antiguos grabados ukiyo-e de Hiroshige.

Significado: Está dedicado a Kosodate Kannon, la diosa de la fertilidad y la crianza, por lo que suele estar lleno de familias y mujeres que acuden a rezar o a dejar muñecas tradicionales en agradecimiento.

2. Templo Benten-dō (弁天堂)

Este inconfundible templo de planta octogonal se alza en medio de una pequeña isla en el Estanque Shinobazu.

El entorno: El camino de acceso suele llenarse de puestos de comida callejera tradicional. Dependiendo de la época del año, las vistas cambian drásticamente: en primavera se rodea de cerezos y en verano el estanque se cubre por completo de enormes hojas verdes y flores de loto.

Significado: Está dedicado a Benzaiten (Benten), la deidad budista de la fortuna, la música, la sabiduría y las artes, muy vinculada al agua.

3. Santuario Ueno Tōshō-gū (上野東照宮)

Aunque técnicamente es un santuario sintoísta (y no un templo budista), es una visita imprescindible dentro del parque por su impresionante nivel de conservación artística y su imponente arquitectura tradicional.

Historia: Se construyó en 1627 para consagrar el espíritu de Tokugawa Ieyasu, el unificador de Japón.

Detalles visuales: El camino de piedra que lleva a él está flanqueado por más de 200 linternas de piedra monumentales y 48 de bronce donadas por señores feudales (daimyō). Al final del pasaje destaca la impresionante Puerta Karamon, profusamente decorada con láminas de oro y tallas detalladas de dragones atribuidas al legendario escultor Hidari Jingorō.

Jardín de peonías: Cuenta con un jardín botánico tradicional anexo muy conocido por sus exhibiciones florales.

4. La Pagoda de Cinco Pisos (旧寛永寺五重塔)

Esta magnífica pagoda de madera de 36 metros de altura se construyó originalmente en 1631 (y se reconstruyó en 1639). Formaba parte del complejo de Kan-eiji pero, debido a la separación estricta de templos y santuarios en la era Meiji, quedó ubicada dentro de los terrenos de lo que hoy es el Zoológico de Ueno. Aunque está vallada, su perfil se puede admirar y fotografiar perfectamente desde varios senderos públicos del parque y desde los caminos del santuario Tōshō-gū.

5. Gran Buda de Ueno (Ueno Daibutsu – 上野大仏)

Ubicado en una pequeña colina sombreada, este rincón guarda una historia peculiar. Originalmente era una estatua gigante de bronce de un Buda sentado, esculpida en 1631. Tras sufrir numerosos terremotos que le hicieron perder la cabeza varias veces, el cuerpo de la estatua fue finalmente fundido para aprovechar el metal durante la Segunda Guerra Mundial.

Hoy en día, solo se conserva el rostro del Buda, resguardado en una pared como un relieve texturizado a modo de altar. Debido a que esta reliquia «ya no puede caerse más», los estudiantes locales suelen acudir a rezarle para tener buena suerte y no suspender los exámenes.

6. Templo Principal de Kanei-ji (寛永寺)

Si se dispone de tiempo y se busca un ambiente completamente ajeno a las multitudes turísticas, merece la pena caminar hacia la esquina noroeste, saliendo ligeramente de la zona principal del parque. El edificio actual de Kan-eiji es mucho más modesto que el megacomplejo original del siglo XVII, pero destila una atmósfera de absoluta tranquilidad, ideal para apreciar la sencillez de un templo de barrio con un peso histórico enorme.

Ueno
Parque de Ueno

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