Londres de noche: Piccadilly y Regent Street

El rojo sobre el asfalto mojado.
¿Qué se puede decir de la imagen de un double decker en Regent Street, de noche, con el suelo mojado?. Un clásico entre los clásicos en el imaginario de la capital inglesa.
Llega por la curva de Regent Street como una mancha roja que se multiplica en el asfalto. Es un double decker más, uno entre cientos que cruzan Londres cada noche, pero la lluvia lo convierte en otra cosa: el autobús y su reflejo se tocan en el suelo mojado y la calle parece duplicarse.
Esa curva suave, que sigue la línea de las fachadas de piedra clara, está hecha para mirar con calma y disparar sin prisa.
He pasado varios días en Londres con el cielo cubierto, entre lluvias y algún rayo de sol que no llegaba a quedarse.
Pero la noche, con agua en el suelo, es cuando esta zona de la ciudad se vuelve más fotogénica.
Todo lo que de día es tráfico y prisa se convierte en luz.
Y, siendo honesto, los últimos iPhones permiten luchar contra la escasa luz de la noche y conseguir instantáneas mágicas... y que ademas no parezcan tan borrosa como una noche vieja tras finalizar al fiesta de Trafalgar Square.
Hay que aprovecharlo.

Piccadilly Circus, un cruce de luces
Piccadilly Circus, pantallas y neones reflejados en el pavimento]A pocos pasos,
Piccadilly Circus. Las pantallas lo inundan todo de colores cambiantes, y el pavimento mojado los devuelve deformados, alargados, como pinceladas.
Aquí no hace falta buscar el encuadre: basta con elegir un charco, ponerse a ras de suelo y esperar a que pase alguien con paraguas para dar escala a la escena.
Un consejo de fotógrafo: con tanta luz artificial mezclada, conviene vigilar el balance de blancos y no tener miedo a las sombras.
La noche en Piccadilly aguanta bien un revelado con contraste, y los rojos y los azules ganan mucho si se exponen pensando en las luces y no en los negros.Fortnum & Mason, la calma elegante.

Fortnum & Mason, la calma elegante.
Para cerrar, un cambio de ritmo. La fachada de Fortnum & Mason, en Piccadilly, ofrece la cara más serena de la noche londinense: simetría, ventanas iluminadas y ese aire de tienda de otro tiempo.
Después de tanto neón, sienta bien detenerse ante algo que parece no tener prisa.Londres se puede recorrer a todas horas, pero hay noches en que lo mejor es dejar que la lluvia haga el trabajo y limitarse a mirar.
Estas son las tres imágenes con las que me quedo de un paseo corto entre Regent Street y Piccadilly, con la cámara siempre a punto.
Todo me gusta en esta tienda; de siempre me ha gustado dar una vuelta por ella, aunque no comprase nada, aunque debo admitir que suelo caer en tentación. Cuando no es porque se acerca la Navidad es que hay un cumpleaños próximo o un... san queremos.
Pero si hay algo que hipnotiza es su escalera, más propia de un palacio francés o del Vaticano. Recuerda a Fibonacci y su sucesión mágica que marca la perfección absoluta.

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