Hablamos de las famosísimas y espectaculares linternas de la ciudad de Nikko (日光).
Nikko, situada en una preciosa zona montañosa al norte de Tokio, es Patrimonio de la Humanidad y es mundialmente célebre, entre otras cosas, por sus senderos y templos flanqueados por miles de linternas tradicionales.

Aquí tienes los dos lugares donde esas linternas (tanto de piedra como de bronce) son las absolutas protagonistas:
1. El santuario Toshogu (El gran tesoro de bronce)
Es el santuario más espectacular de Nikko, dedicado al shogun Tokugawa Ieyasu. Al adentrarte en él, lo primero que te llamará la atención es la inmensa cantidad de linternas de bronce y piedra que flanquean los caminos.
Fueron donadas a lo largo de los siglos por diferentes daimyo (señores feudales) de todo Japón como muestra de respeto y poder.
Destaca especialmente una linterna de bronce de origen holandés (la Oranda Doro), un regalo rarísimo en una época en la que Japón estaba completamente cerrado al exterior.
2. El abismo de Kanmangafuchi (Las linternas de piedra «fantasma»)
Si buscas la imagen más mística de Nikko, este es el lugar. Es un desfiladero junto al río Daiya donde se encuentra una hilera de unas 70 estatuas de piedra de Jizo (el bodi-satva protector de los viajeros y los niños).
Estas estatuas llevan baberos y gorritos rojos de lana, y muchas de ellas sostienen o tienen forma de pequeñas linternas de piedra.
Tienen una leyenda muy curiosa: se las llama el «Bake-Jizo» (Jizo fantasma) porque se dice que, si intentas contarlas al ir y luego al volver, el número nunca coincide.
🏮 Un detalle sobre los tipos de linternas que verás allí
Para cuando pasees entre ellas, te gustará saber que en los templos de Nikko dominan dos tipos tradicionales:
Ishi-doro (石灯籠): Las imponentes linternas de piedra, que originalmente se utilizaban para iluminar los caminos budistas y que con los siglos se convirtieron en un elemento sagrado y decorativo fundamental.
Chochin (提am/提灯): Si vas en época de festival verás estas otras, que son las linternas de papel o seda tensada sobre una estructura de bambú, que dan esa luz cálida tan mágica al caer la noche.
Nikko es uno de esos lugares donde la piedra, el musgo de los bosques y las linternas crean una atmósfera que parece sacada de una película de Studio Ghibli.
En días previos y en posteriores se publican fotos y píldoras de culturilla relacionadas con esta magnifica ciudad al norte de Tokio, simbiosis de naturaleza y arte sacro que no es fácil de encontrar en otros sitios del planeta.
Si tenéis interés en cómo ir, qué priorizar, ruta, dónde comer,… no dudéis en contactar y gustosamente os responderé y asesoraré.
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