¡El Museo de Orsay es, para muchos, el museo más especial de París! Si el Louvre es abrumador por su tamaño, el Orsay es perfecto por su atmósfera y su colección de impresionismo.
Aquí tienes lo esencial para conocerlo o planificar una visita:
1. Un edificio con alma ferroviaria
Lo que hace único al Orsay es que no nació como museo, sino como la Gare d’Orsay, una estación de tren inaugurada para la Exposición Universal de 1900.
• El Gran Reloj: No te pierdas los enormes relojes de cristal. Desde el que está en la planta superior (cerca de la cafetería), tienes una de las mejores vistas de París con la Basílica del Sacré-Cœur al fondo.
• La Nave Central: La estructura de hierro y cristal baña de luz natural las esculturas, creando un ambiente que ningún otro museo tiene.
2. Las «Joyas de la Corona» (Impresionismo)
El museo cubre el periodo entre 1848 y 1914. Es el lugar donde el arte rompió con las reglas académicas para pintar la luz y la vida moderna.

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