Hay gente, pero no resulta agobiante. Un suave brisa, el mar tiene unos tonos azulados preciosos.
Es casi imposible oír el mismo idioma cada vez que te cruzas con un grupo.
Se te ocurren una y mil fotos, probablemente poco originales, pero todas preciosas.
De vuelta a la civilización y camino hacia la playa de la Concha, tras circunvalar la playa de Ondarreta, Se van apilando en la retina los edificios conocidos y la gente comienza a invadirlo todo, playa, calles adyacentes,…
Y así, casi sin darte cuenta llegas al mundialmente famoso complejo termal de la Perla. Un Aperol Spritz, brisa y vistas a la bahía.
Es hora de volver a por el coche.
El coche nos lleva al parking del Kursaal.
Y una vez en el barrio de Gros, ha llegado el momento de picotear por una de las catedrales de tan digno oficio.
Una gran manera de empezar es con el Gure Txoco.
Unos cuantos sitios más, a elegir (si a alguien le interesan mis preferidos que me escriba) y solo una última recomendación, una ración de tarta de queso en el bar La Viña
Terracita para tomar un digestivo y… fin de fiesta..


